MEDITACIÓN YONI KRIYA

MEDITACIÓN YONI KRIYA

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POSTURA:
Siéntate en postura fácil o en una silla, con la espalda recta.

MUDRA:
Este mudra es conocido como Yoni Mudra: coloca las palmas de las manos a la altura del plexo solar (entre el esternón y el ombligo), separadas del cuerpo. Las palmas están paralelas, sin tocarse. Ahora, une las puntas de los pulgares y los meñiques, y estira los tres dedos centrales, el anular, el corazón y el índice, hacia delante, sin tocarse por las puntas. Los pulgares apuntan hacia arriba y los meñiques hacia abajo.
CONCENTRACIÓN:
Ojos abiertos una décima parte y enfocados en la punta de la nariz.
RESPIRACIÓN:
Inspira profundamente por la nariz.
Espira por la boca con los labios fruncidos, como si fueras a silbar.
Inspira profundamente a través de la boca, con los labios fruncidos,
Espira por la nariz.
Continúa con el ciclo.
TIEMPO: De 3 a 11 minutos.
FINAL: Inspira por la nariz, presiona los ojos hacia arriba y retén el aire entre 10 y 30 segundos. Espira y relaja.
COMENTARIO:
Esta meditación invoca la perspectiva tántrica del potencial creativo en sus arquetipos de hembra y macho dentro de la psique. Estas fuerzas están representadas en el mudra. Yoni proviene de la palabra sánscrita “Yu” que significa mantener o unir y se refiere al órgano sexual femenino o a la cueva que mantiene a la energía Kundalini. En el mudra, el espacio entre las manos es el yoni o la cueva de la creatividad. Los pulgares son el órgano masculino y las semillas mentales que activan los recursos de Prakriti.
Los tres dedos centrales representan el pasado el presente y el futuro. Todo junto, representa la mente neutral, que transciende el tiempo y actúa desde la consciencia para alcanzar su destino. Esta meditación puede corregir los patrones kármicos.
El patrón de respiración ayuda a coordinar y corregir el ritmo de los huesos del cráneo. Ese ritmo nos hace fijar una imagen interna del cuerpo y mejora la salud de las glándulas.
Cuando empieces a practicar esta meditación, es aconsejable comenzar por 3 minutos e ir incrementando el tiempo hasta los 11.
Si la practicas de 40 a 120 días, puedes crear un gran cambio en tu personalidad y en tu proyección mental creativa. El practicante debe ser una persona equilibrada en sus hábitos alimenticios, sus emociones y sus prácticas de ejercicio físico. 
Se recomienda tomarse unos minutos de descanso al terminar esta meditación. Un buen momento para hacerla es antes de irte a dormir.
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